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miércoles, 18 de noviembre de 2015
miércoles, 21 de octubre de 2015
¿Por fin extraterrestres?
Kepler es el nombre del telescopio espacial que la ha observado. La estrella tiene un nombre poco romántico, KIC 8462852,
pero podría ser el Sol de nuestros primeros vecinos extraterrestres.
Efectivamente, estos días, la noticia en torno a una misteriosa estrella
en nuestra Galaxia, a unos 1.500 años luz de la Tierra, ha sido una de
las más comentadas en las redes sociales.
¿Qué tiene de extraño esta estrella? La misión Kepler estudia las curvas de luz de miles de estrellas próximas con el objetivo de detectar pequeñas disminuciones de brillo que se producen cuando un planeta que orbita la estrella pasa por delante de ella. Esto es lo que los astrónomos llaman un tránsito y hace que la luz de la estrella disminuya ligerísimamente mientras el planeta pasa entre ella y el telescopio que la observa. Desde la Tierra, este fenómeno se puede observar cuando Mercurio o Venus pasan por delante del disco solar. Los tránsitos, sobre todo el de Venus, han sido efemérides astronómicas muy populares y que han tenido un papel importante en las historia de la astronomía, por ejemplo para determinar con precisión las distancias a los planetas del Sistema Solar. La misión Kepler ha detectado centenares de exoplanetas desde que se empezara a observar hace seis años. Para analizar las curvas de luz que diariamente observa, además de potentes ordenadores y programas informáticos, se hace uso de la colaboración ciudadana. El programa "Cazadores de planetas" está formado por miles de voluntarios que con sus ordenadores desde sus casas analizan los datos de la sonda Kepler y, habiendo recibido el entrenamiento adecuado, tratan de interpretar las curvas de luz. De la de KIC 8462852 han dicho que es caprichosamente extraña e interesante y que presenta un tránsito gigante.
Representación artística de una hipotética supertierra en la zona de habitabilidad de KIC 8462852
El equipo encabezado por la investigadora postdoctoral Tabetha Boyajian de la Universidad de Yale ha estudiado diferentes escenarios astrofísicos que podrían explicar la extraña curva de luz. Concluyen que una hipótesis plausible sería un enjambre de cometas catapultados hacia la estrella por el paso de otra estrella cercana. Nuevas observaciones astronómicas se hacen necesarias para comprobar esta hipótesis. Entre tanto, ha surgido la idea de si la extraña curva de luz es el resultado de gigantes estructuras llevadas a cabo por seres inteligentes de una sociedad tecnológicamente avanzada. Podrían haberse diseñado para aprovechar la energía de la estrella.
Más información en esta web
¿Qué tiene de extraño esta estrella? La misión Kepler estudia las curvas de luz de miles de estrellas próximas con el objetivo de detectar pequeñas disminuciones de brillo que se producen cuando un planeta que orbita la estrella pasa por delante de ella. Esto es lo que los astrónomos llaman un tránsito y hace que la luz de la estrella disminuya ligerísimamente mientras el planeta pasa entre ella y el telescopio que la observa. Desde la Tierra, este fenómeno se puede observar cuando Mercurio o Venus pasan por delante del disco solar. Los tránsitos, sobre todo el de Venus, han sido efemérides astronómicas muy populares y que han tenido un papel importante en las historia de la astronomía, por ejemplo para determinar con precisión las distancias a los planetas del Sistema Solar. La misión Kepler ha detectado centenares de exoplanetas desde que se empezara a observar hace seis años. Para analizar las curvas de luz que diariamente observa, además de potentes ordenadores y programas informáticos, se hace uso de la colaboración ciudadana. El programa "Cazadores de planetas" está formado por miles de voluntarios que con sus ordenadores desde sus casas analizan los datos de la sonda Kepler y, habiendo recibido el entrenamiento adecuado, tratan de interpretar las curvas de luz. De la de KIC 8462852 han dicho que es caprichosamente extraña e interesante y que presenta un tránsito gigante.
El equipo encabezado por la investigadora postdoctoral Tabetha Boyajian de la Universidad de Yale ha estudiado diferentes escenarios astrofísicos que podrían explicar la extraña curva de luz. Concluyen que una hipótesis plausible sería un enjambre de cometas catapultados hacia la estrella por el paso de otra estrella cercana. Nuevas observaciones astronómicas se hacen necesarias para comprobar esta hipótesis. Entre tanto, ha surgido la idea de si la extraña curva de luz es el resultado de gigantes estructuras llevadas a cabo por seres inteligentes de una sociedad tecnológicamente avanzada. Podrían haberse diseñado para aprovechar la energía de la estrella.
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lunes, 27 de octubre de 2014
domingo, 21 de septiembre de 2014
LA GUERRA DE LOS MUNDOS
El 30 de octubre de 1938 los
estadounidenses aprendieron a la fuerza el poder que podían ejercer los
medios de comunicación de masas. El culpable fue un actor entonces
semidesconocido, Orson Welles. Su dramatización de 'La guerra de
los mundos', que llega ahora a los cines, además de provocar el pánico
de miles de personas, cambió para siempre la historia de la radio.
Era la víspera de Halloween cuando hacia las ocho de la mañana
millones de personas conectaron sus radios con un programa de teatro en
el que habitualmente se retransmitían obras de Orson Welles. En el
estudio del Teatro Mercury antes habían dramatizado 'El Conde de
Montecristo', o 'Drácula', y en esta ocasión, Welles había previsto
emitir la adaptación teatral del clásico de H. G. Wells, 'La Guerra de
los mundos', aunque hizo un importante cambio: bajo su dirección, la
obra estaba escrita e interpretada simulando una emisión de un boletín informativo sobre la invasión de los marcianos, una técnica que, supuestamente, iba a dar mucho más dramatismo a la obra. Y vaya si lo consiguió.
Sólo al comienzo de la emisión, en torno a las 8.30 horas de la mañana, Welles advirtió a sus oyentes
de que lo que iban a escuchar a continuación era ficción. La actuación
de la orquesta Ramón Raquello fue súbitamente interrumpida por el
primero de toda una serie de preocupantes 'boletines informativos':
"Noticia de última hora. A las ocho menos veinte de esta mañana, el
profesor Farrell del observatorio Mount Jennings, en Chicago, ha
reportado la observación de varias explosiones de gas incandescente a
intervalos regulares en el planeta Marte", decía el primero de ellos.
En cuestión de minutos, los marcianos 'llegaron' a la Tierra, concretamente a la localidad de Grovers Mill,
en el estado de New Jersey, que fue elegida por Orson Welles y el otro
guionista del programa, Howard Koch, con un método muy poco científico:
apuntando sin mirar con un bolígrafo a un mapa.
Que comenzara a cundir el pánico entre la población
fue cuestión de minutos, y el miedo se propagó con mayor intensidad
según los 'boletines' de la radio se iban haciendo más preocupantes y
los marcianos comenzaban su avance imparable y sangriento hacia Nueva
York.
La gente comenzó a salir a la calle, presa del pánico.
Miles de personas colapsaron las centralitas de la policía, y fueron
centenares los que corrieron a buscar armas y esconderse en sótanos y
túneles. Hubo incluso quienes acudieron a comisarías de policía con
toallas húmedas en la cara para protegerse del 'gas venenoso' con el que
atacaban los marcianos. El caos fue tal que llegó a la portada del New York Times y la gran mayoría de los medios estadounidenses al día siguiente. Pero ¿cómo fue posible que la gente no se diera cuenta de que se trataba de un programa de ficción?
Welles advirtió a los oyentes de que se trataba de una farsa al principio del programa, pero no volvió a hacerlo hasta 40 minutos después.
Los expertos creen que gran parte de los oyentes no escuchó el comienzo
de la función, puesto que la cadena de radio rival emitió en esos
momentos el Show de Charlie McCarthy, el de más audiencia del país. A
los diez minutos del comienzo del programa se hacía una pausa
publicitaria, lo que miles de oyentes aprovecharon para cambiar de cadena.
Fue entonces cuando se encontraron con los 'boletines informativos' que
interrumpían la programación de la Columbia Broadcasting System. Y para
cuando llegó la nueva explicación de Welles, muchos habían caído ya
presas del pánico.
Para contribuir más a que los oyentes se creyeran la historia, Welles y Koch decidieron trasladar los escenarios de 'La Guerra de los mundos' original hasta Estados Unidos en lugar de Londres,
lo que dio sensación de cercanía y credibilidad a la historia. En esa
ápoca, el año 1938, la televisión era poco más que un experimento en
algunas ciudades estadounidenses, mientras que la radio era el medio de
comunicación de masas más utilizado. Tres de cada cuatro familias tenían
una estación de radio en casa, y sólo en el año 1936 se vendieron ocho
millones de aparatos.
Welles y el resto de actores del programa,
ajenos al caos que estaban organizando, acabaron su dramatización
diciéndoles a los oyentes que todo era una rboma. "Damas y caballeros,
les aseguro que 'La guerra de los mundos' no tenía otra intención que
entretenerles en la víspera del día de Halloween. Es nuestra particular manera de salir de detrás de un arbusto y decir 'boo'", terminó el prometedor actor la narración.
Tras
el pánico, las autoridades estadounidenses reaccionaron enfurecidas,
aunque en realidad la cadena de radio que emitió el programa no había
vulnerado ninguna ley. A pesar de ello, la policía hizo una visita a la
emisora y se incautó de todo el material empleado en la obra. Todo,
menos una copia del guión que se llevó a casa Koch, y que 50 años
después adquirió Steven Spielberg, que ahora dirige la nueva adaptación
cinematográfica del clásico.
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