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jueves, 5 de octubre de 2017
jueves, 21 de septiembre de 2017
DISTANCIAS
Uno de los principales problemas a los que han tenido que enfrentarse los astrónomos a lo largo de la Historia ha sido el tamaño del Universo. Sus proporciones son tan descomunales en comparación con nuestro entorno, que cualquier distancia parece enorme. Cuando querían poner sobre el papel la distancia que nos separa del Sol, el resultado era un número escalofriante: 149.597.870,691 kilómetros. Pero cuando querían expresar la distancia a otros cuerpos, los números resultaban sencillamente impracticables. Por ejemplo, la galaxia más cercana está a 23.652.000.000.000.000.000 kilómetros.
Se buscaron nuevas formas de medi
da. Por ejemplo, se habló de la Unidad Astronómica (UA), que es la distancia que hay desde la Tierra hasta el Sol. Así pues, dos UA será el doble de la distancia que nos separa del Sol. Pero, a cuántas UA se encuentra la galaxia que veíamos antes. Pues a 15.760.000.000.000 UA.
Así pues, se inventó otra unidad de medida: el año luz. Utilizaron como unidad la distancia que recorre la luz en un año. Y redujeron el número impronunciable de kilómetros que nos separa de Andrómeda a una cantidad más razonable: dos millones y medio de años luz.
Pues parece que los astrónomos han conseguido su propósito y ahora trabajan con unidades de medida más manejables. El problema es que todos los que no somos astrónomos, no nos enteramos de nada. Somos incapaces de imaginar cómo está de lejos algo situado a 150 UA de nosotros, o a 150 años luz de distancia. Estas unidades de medida no nos dicen nada. No tenemos referencias cercanas que nos ayuden a imaginar estas distancias. Así pues, muchos tuvimos que renunciar durante mucho tiempo a comprender el tamaño de nuestro sistema solar, de esta galaxia en la que vivimos o, por qué no, del mismísimo universo.
Leer más http://www.astrofacil.com/Articulos/Conoce_el_tamano_del_Universo/Conoce_el_tamano_del_Universo_2.html
Se buscaron nuevas formas de medi
da. Por ejemplo, se habló de la Unidad Astronómica (UA), que es la distancia que hay desde la Tierra hasta el Sol. Así pues, dos UA será el doble de la distancia que nos separa del Sol. Pero, a cuántas UA se encuentra la galaxia que veíamos antes. Pues a 15.760.000.000.000 UA. Así pues, se inventó otra unidad de medida: el año luz. Utilizaron como unidad la distancia que recorre la luz en un año. Y redujeron el número impronunciable de kilómetros que nos separa de Andrómeda a una cantidad más razonable: dos millones y medio de años luz.
Pues parece que los astrónomos han conseguido su propósito y ahora trabajan con unidades de medida más manejables. El problema es que todos los que no somos astrónomos, no nos enteramos de nada. Somos incapaces de imaginar cómo está de lejos algo situado a 150 UA de nosotros, o a 150 años luz de distancia. Estas unidades de medida no nos dicen nada. No tenemos referencias cercanas que nos ayuden a imaginar estas distancias. Así pues, muchos tuvimos que renunciar durante mucho tiempo a comprender el tamaño de nuestro sistema solar, de esta galaxia en la que vivimos o, por qué no, del mismísimo universo.
Leer más http://www.astrofacil.com/Articulos/Conoce_el_tamano_del_Universo/Conoce_el_tamano_del_Universo_2.html
miércoles, 13 de septiembre de 2017
SOMOS PARTE DEL UNIVERSO
“Nosotros somos parte de este Universo, estamos en este Universo, pero quizás más importante que estos dos hechos, es que el Universo está en nosotros.”
Ya
sea porque los átomos que nos componen nacieron en un crisol estelar o
bien porque los seres humanos, entre otros, somos el resultado de un
largo proceso biológico que se remonta unos 3700 millones de años,
estamos vinculados a la creación como nunca hubiéramos imaginado de no
ser por los descubrimientos que nos ha brindado la ciencia.
Teorías sobre el Universo
extraído de https://molasaber.org/2015/04/27/el-destino-final-del-universo/
El Big Bang es la teoría más aceptada sobre el origen del cosmos, con sus flecos y variantes, pero que plantea siempre la misma idea: que el universo partió de un estado de alta densidad y que luego se expandió y se fue enfriando hasta convertirse en lo que es hoy en día. Ahora mismo se sigue expandiendo de forma acelerada por culpa de la misteriosa energía oscura y de momento nada indica que vaya a parar.
Parece ser que el universo (al menos el nuestro) tuvo un principio y es de suponer que tendrá un final, abierto o no, y por eso los físicos, incansables, se lanzan a plantear teorías que tratan de predecir como será su conclusión.
De verdad, me encantaría explayarme con este tema pero llevo semanas que voy mal de tiempo y estrés, así que invierto mis ganas más en la viñeta que en la redacción del artículo. De todas formas, en este caso, si alguien quiere profundizar creo que podemos tirar del enlace de wikipedia.
Yo en cambio me limitaré a dejar un brevísimo resumen completamente indigno de lo que son en realidad las teorías, para que se pueda hacer una rápida lectura diagonal. Vamos allá:
Big Rip – El universo se expandirá eternamente hasta que su densidad sea cercana a cero y solo quedaría radiación diluida en la nada.
Big Crunch – En algún momento el universo dejará de expandirse y volverá a contraerse hasta volver a su estado inicial super caliente y super denso. Esta teoría no parece muy probable hoy en día.
Big Freeze – La que considero más probable. El universo seguirá expandiéndose y enfriándose hasta que todos los procesos físico-químicos sean imposibles y se llegue a un estado de muerte térmica.
Metaestabilidad del vacío – Debido a que el vacío es falso (ya que en realidad no está vacío sino que tiene radiación y partículas virtuales) este puede decaer a un estado de menos energía. Si eso ocurre las leyes de la física cambiarían y el universo se convertiría en otra cosa difícil de imaginar.
Big Bounce – Plantea un Big Crunch que daría lugar a un Big Bang nuevo y así sucesivamente, algo así como un universo oscilante.
El Big Bang es la teoría más aceptada sobre el origen del cosmos, con sus flecos y variantes, pero que plantea siempre la misma idea: que el universo partió de un estado de alta densidad y que luego se expandió y se fue enfriando hasta convertirse en lo que es hoy en día. Ahora mismo se sigue expandiendo de forma acelerada por culpa de la misteriosa energía oscura y de momento nada indica que vaya a parar.
Parece ser que el universo (al menos el nuestro) tuvo un principio y es de suponer que tendrá un final, abierto o no, y por eso los físicos, incansables, se lanzan a plantear teorías que tratan de predecir como será su conclusión.
De verdad, me encantaría explayarme con este tema pero llevo semanas que voy mal de tiempo y estrés, así que invierto mis ganas más en la viñeta que en la redacción del artículo. De todas formas, en este caso, si alguien quiere profundizar creo que podemos tirar del enlace de wikipedia.
Yo en cambio me limitaré a dejar un brevísimo resumen completamente indigno de lo que son en realidad las teorías, para que se pueda hacer una rápida lectura diagonal. Vamos allá:
Big Rip – El universo se expandirá eternamente hasta que su densidad sea cercana a cero y solo quedaría radiación diluida en la nada.
Big Crunch – En algún momento el universo dejará de expandirse y volverá a contraerse hasta volver a su estado inicial super caliente y super denso. Esta teoría no parece muy probable hoy en día.
Big Freeze – La que considero más probable. El universo seguirá expandiéndose y enfriándose hasta que todos los procesos físico-químicos sean imposibles y se llegue a un estado de muerte térmica.
Metaestabilidad del vacío – Debido a que el vacío es falso (ya que en realidad no está vacío sino que tiene radiación y partículas virtuales) este puede decaer a un estado de menos energía. Si eso ocurre las leyes de la física cambiarían y el universo se convertiría en otra cosa difícil de imaginar.
Big Bounce – Plantea un Big Crunch que daría lugar a un Big Bang nuevo y así sucesivamente, algo así como un universo oscilante.
domingo, 2 de octubre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
VIDEOS imprescindibles para entender el universo
7 TED-Ed Talks imprescindibles para entender el universo
No vamos a dar respuesta a los grandes misterios del universo, ni tampoco a abrir nuevos campos de investigación. Hoy vamos a tratar de descubrir algunos detalles del universo, a desvelar algunos misterios que la ciencia y la comunidad científica lleva tiempo conociendo. ¿Cómo? A través de estas 7 TED-Ed Talks imprescindibles para entender el universo.
Nota: la mayoría de las charlas son en inglés, aunque afortunadamente tanto los vídeos colgados en la web oficial de TED como las copias de YouTube suelen disponer de subtítulos en decenas de idiomas, entre ellos el español. Si deseas activarlos puedes hacerlo utilizando las opciones del reproductor integrado de YouTube.
¿Cuántos universos hay ahí fuera?
Empezamos muy fuerte, con un gancho de derecha directo al mentón. La pregunta tiene miga, ¿cuántos universos hay ahí fuera?, pero es desde luego una de las grandes incógnitas del mundo de la física y a la que este vídeo de Chris Anderson intenta responder.¿De qué está hecho el universo?
De materia, de vacío… ¿y de qué más? ¿De qué está hecho el universo? Dennis Wildfogel nos introduce en la historia del universo y de cómo los átomos han estado por ahí existiendo durante miles de millones de años.La teoría de cuerdas
Es oír o leer algo sobre la teoría de cuerdas y salir huyendo, despavoridos. ¿Realmente es tan compleja y difícil de entender? Sí a lo primero, y lo segundo… depende, con este vídeo del físico Brian Greene seguro que consigues comprender mucho más de lo que imaginas.Materia oscura, la materia que no podemos ver
Si decimos que la materia visible compone únicamente el 4% de la materia total del universo, la pregunta que nos haremos es rápida: ¿y el otro 96% restante? Es materia oscura, la materia que no podemos ver ni detectar, pero que sabemos está ahí debido precisamente a diversas leyes físicas. James Gillies lo explica en este vídeo.Entre el espacio exterior y el interior de nuestra piel: un vistazo al universo
La magnitud del universo es desconocida, pero nos podemos hacer una idea de lo grande que puede llegar a ser con este vídeo grabado por Charles and Ray Eames. Nos proporcionará un vistazo al universo y que, curiosamente, ha sido grabado en 1977.Nuestra historia en 1 minuto
Sabemos remontarnos unos cuantos miles de años para conocer la historia de la Tierra, pero ésta no es más que una fracción de la historia real del universo. Este vídeo, obra de Tyler Bland, nos repasa nuestra historia en poco más de 1 minuto de contenido audiovisual.Aprende sobre el universo (esto es todo, ¿no?)
Y terminamos con este vídeo destinado a un público más infantil, y en el que Rose Eveleth da respuesta a las preguntas más generales con el objetivo de aprender sobre el universo: qué es, de qué se compone, sobre su existencia (y sobre su no existencia)… y algunas más.miércoles, 25 de mayo de 2016
viernes, 20 de noviembre de 2015
El padre del Big Bang, Georges Lemaître
Un cura dio la “más bella explicación de la Creación”, según Einstein
El padre del Big Bang, Georges Lemaître, fue sacerdote además de formidable matemático
Einstein y Lemaître, juntos en California en 1933.
Sabido es que ciencia y religión nunca han mezclado demasiado bien.
Hubo un tiempo, ya lejano, en el que conciliar ambos términos era no
sólo recomendable, sino casi obligatorio. Y, si no, que le pregunten a
las cenizas de Giordano Bruno o a su compatriota Galileo, conminado muy a
su pesar a recolocar la Tierra en el centro del Universo cuando ésta ya
había encontrado su lugar. Si los católicos lo pasaban mal, mejor no
les iba a los protestantes y así, Kepler, coetáneo de los anteriores, a
punto estuvo de ver a su madre arder en la hoguera igual que al
fantasioso de Bruno por su supuesta brujería.
Sin embargo, no siempre los prejuicios circulan en el mismo sentido. Incluso en tiempos más recientes.
Tal vez un ejemplo de ello sea el físico y matemático belga Georges Lemaître. Apenas un cráter en la Luna y el nombre de un vehículo espacial de la ESA –el ATV5, ya igualmente convertido en cenizas– nos lo recuerdan. Y eso que estamos hablando del hombre que se atrevió a corregir –educadamente, eso sí– al mismísimo Albert Einstein, prediciendo lo que más tarde Edwin Hubble comprobaría con los telescopios de Monte Wilson: la expansión del Universo. Lo que hoy todos conocemos como el Big Bang.
Lemaître nació en Charleroi (Bélgica) en 1894. Apasionado por las ciencias y la ingeniería, tuvo que interrumpir sus estudios con veinte años para defender a su país, inmerso en la Primera Guerra Mundial, siendo incluso condecorado como oficial de artillería. No debió de gustarle nada lo que allí vivió y, horrorizado, decidió tomar los hábitos y ordenarse sacerdote. Corría el año 1923. Pero Lemaître no abandonó su primera vocación. Su formación académica en física y matemáticas fue formidable, comenzando por su paso por la Universidad de Cambridge y terminando con su doctorado en el todavía mítico MIT estadounidense, institución en la que se doctoraría.
Poco después –en el año 1927– publicaría en una revista local el esbozo de su modelo de universo. Partiendo de los postulados de Einstein –un cosmos estático de masa constante– llega a un resultado totalmente diferente: el radio del universo tenía que crecer de forma continua para ser estable. Al enterarse, el genio alemán rechaza la idea con virulencia: "Sus cálculos son correctos, pero el modelo físico es atroz". Y eso que Lemaître siempre haría uso de la famosa constante cosmológica inventada por el propio Einstein, de la que más tarde el alemán renegaría con mayor vehemencia incluso que la utilizada por Galileo para escapar de la pira purificadora. En 1931 su trabajo alcanza las páginas de Nature, y en él se detalla su teoría completa del ‘átomo primigenio’ o ‘huevo cósmico’, derivándose de entre sus líneas lo que luego daría en llamarse exclusivamente Ley de… Hubble.
Einstein y Lemaître coincidirían en varias ocasiones. Einstein, agnóstico, recelaba del cura belga, puesto que su modelo cosmológico lógicamente arrastraba a un origen ¿divino? en el espacio-tiempo, y eso no le gustaba ni a él ni a muchos astrofísicos. Pero lo admiraba. En una ocasión, durante una estancia en Bruselas y disertando ante un erudito auditorio, Einstein espetó: "Supongo que no habrán entendido nada, a excepción claro está del abate Lemaître". En territorio comanche, juntos en Princeton, Einstein también dejaría caer al oír predicar a su colega belga: "Ésta [por Lemaître] es la más hermosa explicación de la Creación que nunca haya escuchado". Otra cosa es que hablara realmente en serio.
Como es natural, la fama de Lemaître no tardó en llegar al Vaticano. A pesar de los despectivos intentos del tan brillante como lenguaraz Fred Hoyle y los seguidores de la teoría del universo estacionario –el mismo Hoyle, durante un programa de radio de la BBC, bautizaría con bastante mala intención la teoría de Lemaître como Big Bang en 1949–, el modelo de universo en permanente expansión era imparable. Georges Lemaître ocuparía durante su vida distintos cargos en la Academia Pontificia de las Ciencias, siendo asesor personal del papa Pío XII. Y éste no quería dejar pasar semejante oportunidad. Si el Universo tiene 13.700 millones de años, ¿importaría mucho que se creara en los siete días bíblicos o en poco más de 10-35 segundos? Con gran pesar de Pío XII –que, curiosamente, fue elogiado por Einstein en su defensa de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial–, Lemaître huyó de explotar la ciencia en beneficio de la religión. Suyas son las palabras:
"El científico cristiano tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus criaturas. Nunca se podrá reducir el Ser Supremo a una hipótesis científica. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe". Tras escuchar a Lemaître, el prudente Pío XII abandonó la idea de hacer del Big Bang un dogma de fe.
Georges Lemaître falleció en 1966, sólo dos años después del hallazgo irrefutable de la radiación del fondo de microondas, el eco proveniente del origen del Universo, de su Big Bang. Quizá su nombre pintado en la chapa de un carguero espacial no haga justicia suficiente a una mente —creyente o no— divina.
Sin embargo, no siempre los prejuicios circulan en el mismo sentido. Incluso en tiempos más recientes.
Tal vez un ejemplo de ello sea el físico y matemático belga Georges Lemaître. Apenas un cráter en la Luna y el nombre de un vehículo espacial de la ESA –el ATV5, ya igualmente convertido en cenizas– nos lo recuerdan. Y eso que estamos hablando del hombre que se atrevió a corregir –educadamente, eso sí– al mismísimo Albert Einstein, prediciendo lo que más tarde Edwin Hubble comprobaría con los telescopios de Monte Wilson: la expansión del Universo. Lo que hoy todos conocemos como el Big Bang.
Lemaître nació en Charleroi (Bélgica) en 1894. Apasionado por las ciencias y la ingeniería, tuvo que interrumpir sus estudios con veinte años para defender a su país, inmerso en la Primera Guerra Mundial, siendo incluso condecorado como oficial de artillería. No debió de gustarle nada lo que allí vivió y, horrorizado, decidió tomar los hábitos y ordenarse sacerdote. Corría el año 1923. Pero Lemaître no abandonó su primera vocación. Su formación académica en física y matemáticas fue formidable, comenzando por su paso por la Universidad de Cambridge y terminando con su doctorado en el todavía mítico MIT estadounidense, institución en la que se doctoraría.
Poco después –en el año 1927– publicaría en una revista local el esbozo de su modelo de universo. Partiendo de los postulados de Einstein –un cosmos estático de masa constante– llega a un resultado totalmente diferente: el radio del universo tenía que crecer de forma continua para ser estable. Al enterarse, el genio alemán rechaza la idea con virulencia: "Sus cálculos son correctos, pero el modelo físico es atroz". Y eso que Lemaître siempre haría uso de la famosa constante cosmológica inventada por el propio Einstein, de la que más tarde el alemán renegaría con mayor vehemencia incluso que la utilizada por Galileo para escapar de la pira purificadora. En 1931 su trabajo alcanza las páginas de Nature, y en él se detalla su teoría completa del ‘átomo primigenio’ o ‘huevo cósmico’, derivándose de entre sus líneas lo que luego daría en llamarse exclusivamente Ley de… Hubble.
Einstein y Lemaître coincidirían en varias ocasiones. Einstein, agnóstico, recelaba del cura belga, puesto que su modelo cosmológico lógicamente arrastraba a un origen ¿divino? en el espacio-tiempo, y eso no le gustaba ni a él ni a muchos astrofísicos. Pero lo admiraba. En una ocasión, durante una estancia en Bruselas y disertando ante un erudito auditorio, Einstein espetó: "Supongo que no habrán entendido nada, a excepción claro está del abate Lemaître". En territorio comanche, juntos en Princeton, Einstein también dejaría caer al oír predicar a su colega belga: "Ésta [por Lemaître] es la más hermosa explicación de la Creación que nunca haya escuchado". Otra cosa es que hablara realmente en serio.
Como es natural, la fama de Lemaître no tardó en llegar al Vaticano. A pesar de los despectivos intentos del tan brillante como lenguaraz Fred Hoyle y los seguidores de la teoría del universo estacionario –el mismo Hoyle, durante un programa de radio de la BBC, bautizaría con bastante mala intención la teoría de Lemaître como Big Bang en 1949–, el modelo de universo en permanente expansión era imparable. Georges Lemaître ocuparía durante su vida distintos cargos en la Academia Pontificia de las Ciencias, siendo asesor personal del papa Pío XII. Y éste no quería dejar pasar semejante oportunidad. Si el Universo tiene 13.700 millones de años, ¿importaría mucho que se creara en los siete días bíblicos o en poco más de 10-35 segundos? Con gran pesar de Pío XII –que, curiosamente, fue elogiado por Einstein en su defensa de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial–, Lemaître huyó de explotar la ciencia en beneficio de la religión. Suyas son las palabras:
"El científico cristiano tiene los mismos medios que su colega no creyente. También tiene la misma libertad de espíritu, al menos si la idea que se hace de las verdades religiosas está a la altura de su formación científica. Sabe que todo ha sido hecho por Dios, pero sabe también que Dios no sustituye a sus criaturas. Nunca se podrá reducir el Ser Supremo a una hipótesis científica. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe". Tras escuchar a Lemaître, el prudente Pío XII abandonó la idea de hacer del Big Bang un dogma de fe.
Georges Lemaître falleció en 1966, sólo dos años después del hallazgo irrefutable de la radiación del fondo de microondas, el eco proveniente del origen del Universo, de su Big Bang. Quizá su nombre pintado en la chapa de un carguero espacial no haga justicia suficiente a una mente —creyente o no— divina.
Enrique Joven Álvarez es doctor en
Ciencias Físicas y trabaja como ingeniero en el Instituto de Astrofísica
de Canarias (IAC). Compagina sus tareas científico- técnicas con la
divulgación y la escritura de ficción. Ha publicado dos novelas con la
astronomía como eje principal: 'El Castillo de las Estrellas'
(RocaEditorial, 2007) y, recientemente, 'El Templo del Cielo' (RocaEditorial, 2013)
lunes, 1 de junio de 2015
EL VIAJE A LOS CONFINES DEL UNIVERSO
Realizado a partir de la combinación de imágenes reales con otras generadas por ordenador, “Viaje a los límites del universo” propone una visión sorprendente y única de los mundos que existen más allá del nuestro: secuencias nunca vistas hasta ahora, captadas desde las naves espaciales o por los mayores telescopios del mundo como el Hubble, complementadas con efectos especiales de última generación que permiten recrear el primer viaje al espacio infinito.
domingo, 3 de mayo de 2015
EL ORIGEN DEL UNIVERSO
Origen del Universo
Fotografía cortesía de la NASALa teoría más conocida sobre el origen del universo se centra en un cataclismo cósmico sin igual en la historia: el big bang. Esta teoría surgió de la observación del alejamiento a gran velocidad de otras galaxias respecto a la nuestra en todas direcciones, como si hubieran sido repelidas por una antigua fuerza explosiva.
Antes del big bang, según los científicos, la inmensidad del universo observable, incluida toda su materia y radiación, estaba comprimida en una masa densa y caliente a tan solo unos pocos milímetros de distancia. Este estado casi incomprensible se especula que existió tan sólo una fracción del primer segundo de tiempo.
Los defensores del big bang sugieren que hace unos 10.000 o 20.000 millones de años, una onda expansiva masiva permitió que toda la energía y materia conocidas del universo (incluso el espacio y el tiempo) surgieran a partir de algún tipo de energía desconocido.
La teoría mantiene que, en un instante (una trillonésima parte de un segundo) tras el big bang, el universo se expandió con una velocidad incomprensible desde su origen del tamaño de un guijarro a un alcance astronómico. La expansión aparentemente ha continuado, pero mucho más despacio, durante los siguientes miles de millones de años.
Los científicos no pueden saber con exactitud el modo en que el universo evolucionó tras el big bang. Muchos creen que, a medida que transcurría el tiempo y la materia se enfriaba, comenzaron a formarse tipos de átomos más diversos, y que estos finalmente se condensaron en las estrellas y galaxias de nuestro universo presente.
Orígenes de la teoría
Un sacerdote belga, de nombre George Lemaître, sugirió por primera vez la teoría del big bang en los años 20, cuando propuso que el universo comenzó a partir de un único átomo primigenio. Esta idea ganó empuje más tarde gracias a las observaciones de Edwin Hubble de las galaxias alejándose de nosotros a gran velocidad en todas direcciones, y a partir del descubrimiento de la radiación cósmica de microondas de Arno Penzias y Robert Wilson.
El brillo de la radiación de fondo de microondas cósmicas, que puede
encontrarse en todo el universo, se piensa que es un remanente tangible
de los restos de luz del big bang. La radiación es similar a la que se
utiliza para transmitir señales de televisión mediante antenas. Pero se
trata de la radiación más antigua conocida y puede guardar muchos
secretos sobre los primeros momentos del universo.
La teoría del big bang deja muchas preguntas importantes sin respuesta.
Una es la causa original del mismo big bang. Se han propuesto muchas
respuestas para abordar esta pregunta fundamental, pero ninguna ha sido
probada, es más, una prueba adecuada de ellas supondría un reto
formidable.
http://www.nationalgeographic.es/ciencia/espacio/origen-universo jueves, 30 de octubre de 2014
lunes, 27 de octubre de 2014
miércoles, 24 de septiembre de 2014
EL UNIVERSO SEGÚN MONTY PYTHON
El Sentido de la Vida, de Monty Python. Si no las has visto te la recomiendo, es excelente. En una de las escenas Eric Idle canta la canción más famosa de esta película, y en ella se describe el Universo,
empezando desde nuestro planeta hasta abarcar toda la Galaxia, todo
para intentar convencer a una mujer de lo pequeños e insignificantes que
somos y conseguir que esta done su riñón.
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